La educación, por la Callejas de la amargura
Miguel Ángel Gómez Polanco/ Vía Crítica
Triste realidad: el magisterio veracruzano,
aunque no en lo general, sí demuestra lo que en la mayoría significa y
compromete su vulnerabilidad.
Comprobamos que en las concentraciones de la
Plaza Lerdo no todo era disidencia; había hartas carnadas para las siglas
cazadoras que hoy, desde Chiapas, Guerrero y Oaxaca hacen por tomar Veracruz
para crecer, movilizarse, seccionarse y ofrecerse el mejor postor de una
oposición que está en vías de definir a su cabeza; el de Tabasco o el del DF:
ambos, asiduos seguidores de la revuelta; uno, empecinado con la Reforma
Energética –consiente de que es un asunto de interés general y no particular,
como el del magisterio al que no ha demostrado mayor apoyo que un discurso
hecho para la “resistencia”- y el otro, pregonando su personalidad como
antítesis del presidente Peña Nieto: ferviente lector, líder de la
inconformidad e independiente políticamente, con ánimos de hacerse el “Moreno”
mayor de cara al 2018. ¿Ubicó de quienes se trata?